La virtú de las mujeres argentinas

Foto: Irina Dambrauskas
Foto: Irina Dambrauskas
(haz click en las fotos para ver la galería)

[modula id=»9258″]

 

💚💚💚

BUENOS AIRES— 38 a favor, 29 en contra. El movimiento feminista de Argentina llegó para deconstruir el amor romántico pero su propia lucha es romántica: apasionada, dolorosa, trágica, épica, de caídas y levantadas heroicas. Este texto se escribe a la mañana siguiente, cuando nuestros cerebros no terminan de asimilar el nuevo escenario. Se tarda en caer en cuenta cuando lo conseguido es después de una epopeya, se demora en descargar las utopías y pasarlas a formato realidad. Hoy se puede escribir que «el aborto es legal, seguro y gratuito en Argentina» y no se puede creer. Lo más emocionante es redescubrir que se puede ligar la lucha a la victoria. El resultado es un momento de éxtasis hasta la exhalación. Eso contagian los acontecimientos-signo, incluso a quienes no participamos directamente de ellos, como en este caso los hombres. Al volver a respirar ya es el día después, el día de otra lucha, que empieza un paso adelante de la anterior: el momento del efecto contagio al resto del territorio que se extiende hasta el Río Bravo. Si es lucha es porque se persigue la gloria, si no las búsquedas tienen otros nombres, otras emociones, otras maneras de denominar el resultado. No había tanta gente en el centro de Estocolmo cuando aprobaron el acta de legalización del aborto en 1938. No hubo tanto grito agudo y transversal en las calles de Moscú en 1920, cuando Lenin lo autorizó por decreto. El status quo no siempre es el mismo ni en cualquier lugar, requiere diferentes tipos de multitudes y fuerzas para conmoverlo. Hay un poema de Borges que en el primer verso dice «el porvenir es tan irrevocable, como el rígido ayer» y en el último que «en las grietas está Dios, que acecha». Dios no es el jefe de un movimiento de gente con pañuelos celestes, sino el azar, la totalidad, la fortuna, esa que Maquiavelo decía que había que afrontar con virtú. Bueno, eso hicieron las mujeres ayer en Argentina.

El momento de la aprobación por parte del Senado. Foto: Irina Dambrauskas
El momento de la aprobación por parte del Senado. Foto: Irina Dambrauskas

Texto: Daniel Wizenberg

Para seguir leyendo

¿Qué dejamos de ver cuando vemos el Mundial? Presentamos la #4 en Madrid

Ilustración: Delfina Filloy

Grafitis argentos en la flota yankee

El 10 de septiembre de 1984, con aerosoles y frascos de pintura, el pueblo de Puerto Madryn enfrentó a la flota más poderosa del mundo. Cientos de vecinos fueron al muelle para gritarle “go home” a los norteamericanos y decirles que no olvidaban su alianza con los ingleses en la Guerra de Malvinas.
Ilustración: Delfina Filloy

La monja que se arrodilló ante el dolor

Mónica Astorga fue una Carmelita Descalza que abrazó a la comunidad LGBT. De orar por quienes más sufrían pasó a impulsar proyectos que le cambiarían la vida a las mujeres trans de Neuquén. El Papa Francisco supo alentar su obra, pero la Iglesia terminó dándole la espalda. 
Scroll al inicio