Niño de 4 años años mató de amor a su pez. Fue en Warner Robins, Estado de Georgia, Estados Unidos, el pasado 25 de febrero.

Dormir con algo o alguien es acaso la expresión de amor suprema: pretender extender la compañía a un tiempo de subconsciencia. Resistirse al hecho de que la experiencia consciente sea finita y limitada, y empujar ese borde más allá del día y la vigilia, a la noche y el sueño.

Everett Hamlin tiene 4 años y ama tanto a su pez que quiere dormir abrazado a él. Va hasta la pecera, pero no alcanza; así que se sube a una silla, mete las manitos en el agua y saca al pez para llevarlo con él hasta su cama.

Horas después sus padres lo encontraron dormido, con el pececito muerto en la mano.

Lo despertaron.

YALL, I CANNOT MAKE THIS STUFF UP!! We put Everett to bed and we’re in the living room watching a movie and heard a…

Posted by Tori Hamlin on Sunday, February 24, 2019

“Everett, mataste a tu pez. Los peces no pueden vivir fuera del agua”. Y así comienza la muerte de la inocencia.

A los 4 años Everett se entera de que los peces y los niños, por más que se quieran, no pueden dormir abrazados, porque hay amores imposibles que no pueden cruzar la frontera de su propio elemento, comprende de golpe que el amor se gestiona y se administra, porque puede hacer daño. Conoce la naturaleza trágica de las cosas; descubre la desgracia.

Lo despiertan del sueño y de lo simple y real que fue para él traer al pez a su espacio, después de haber echado pequeños objetos suyos en la pecera para iniciar su comunicación con Nemo, uno de los nombres que tuvo: Everett lo amaba tanto que también lo nombró de varias formas.

“Adoraba a ese goldfish, siempre ha estado en su habitación porque le encantaba mirarlo”, dice Tori, su madre.

“Varios internautas se han ofrecido a regalar un nuevo pez al menor”, dice la prensa, que también cuenta que los padres, pragmáticos, le han regalado una tarjeta con la que podrá escoger un nuevo pez en la tienda de mascotas.

Everett prometió que nunca tocará a su nuevo goldfish. Dijo que ya entendió, que los humanos solo tienen permitido tocar a los peces cuando se van de pesca.

Sobre El Autor

(La Habana, 1989) Lo primero que quiso ser en la vida fue actriz brasileña y su país preferido era Grecia porque "en las noticias de allá nunca había guerra". Sus problemas ideológicos le fueron tempranamente diagnosticados en un aula de tercer grado. Tiene un libro publicado pero la obra de más largo aliento que ha escrito es un diario que llevó entre los doce y los dieciocho años, siguiendo el impulso del cortazariano “dar testimonio, luchar contra la nada que nos barrerá”. Entonces escribía para ella, y lo ha seguido haciendo, pero con la creciente sensación de estar haciéndolo a la vez para alguien más. Para dos más, para tres.

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