VIDEO DANZA EN SUPER 8 – EDICIÓN EN CÁMARA

DIRECCIÓN: LUCÍA VALDEMOROS
DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: AGUSTÍN BARRUTIA
BAILARINES: MARGARITA MOLFINO / PABLO CASTRONOVO
MÚSICA: GUILLERMO SAPOSNIK (CONTRABAJO)
POST PRODUCCIÓN DE SONIDO: ANDRÉS PEPE ESTRADA



 

Hay países que yo recuerdo / como recuerdo mis infancias. / Son países de mar o río, / de pastales, de vegas y aguas.

Así comienza el poema “Agua”, escrito por la chilena Gabriela Mistral.

Me han traído a país sin río… / Quiero volver a tierras niñas; / llévenme a un blando país de aguas.

El presente es un espacio ajeno e imperfecto. Pero la memoria está viva y fluye, incontrolablemente, como los torrentes de agua que tanto extraña.

El mar, un río, un lago, la lluvia. Para Gabriela Mistral el agua es un regreso, un regreso a su niñez. ¿No es acaso la niñez un origen, lo que somos? Pensar en el agua, soñar con ella y escribirla no es otra cosa diferente a un retorno: al principio de la vida, a lo más básico y original, a eso de lo que nunca nadie se puede desprender.

Ser Agua, de Valdemorosparte del descanso, la quietud y el sueño: va desembocando plácidamente en el movimiento, en el ritmo, en el contacto de dos cuerpos individuales fundidos en uno para relacionarse con el agua. Al final, el sentido estético del contacto vuelve al inicio, a la raíz, al ser, tal como sucede en el poema de Gabriela Mistral.

En “Elogio del agua”, Gabriela Mistral escribe:

el agua es ágil y sin objeto propio… / el agua es ágil y no lleva memoria…

El agua no lleva memoria porque es la génesis de todo. El agua es tan sagrada como el fuego y, siendo aparentemente elementos contrarios (como la dicotomía hombre-mujer explorada por Valdemoros), no tienen otra misión natural que complementarse para procurar la vida.

Parece una coincidencia, pero entre “Ser Agua” y los poemas de la chilena hay una reflexión que roza las mismas metáforas y que son más que pertinentes para la realidad actual que vive el agua alrededor del planeta y que nos concierne a todos, en términos única y estrictamente humanos: cuidar el agua, conservarla, es cuidarnos y conservarnos a nosotros mismos y el entorno que nos hace posible vivir.

Si provenimos del agua lo más lógico es que terminemos volviendo a ella. Aunque el agua es lo que más rápido se fuga, también es cierto que es lo que más perdura, igual sucede con la memoria. Olvidamos que sin agua, no hay nada. Olvidamos que el agua es memoria.

Según datos del Banco Mundial, en 2050 cerca de mil millones de personas padecerían la falta de suministro de agua. Las causas, además del acelerado crecimiento demográfico, son la explotación indiscriminada de recursos naturales y la consiguiente contaminación. Olvidamos que sin agua no hay nada. Olvidamos que el agua es memoria.

América Latina es la región del planeta con más reservas de agua, pero 37 millones de sus habitantes no la toman potable. La producción agrícola y minera funcionan como si el agua alcanzara y como si nunca se fuera a acabar.  Menos de la quinta parte de las aguas residuales de América Latina recibe tratamiento. Olvidamos que sin agua no hay nada. Olvidamos que el agua es memoria.

Sobre El Autor

Giovanni Jaramillo Rojas

(Bogotá, 1987). Le gusta el punk, le gusta mucho, pero no tanto como cortar champiñones. Suele confundir sus manos con baquetas y asume que el mundo entero es una batería. Es un físico frustrado, un jugador de fútbol subvalorado, un mirón empedernido y, cuando pierde, suele decir que ganó moralmente. Lee porque no tiene nada más interesante que hacer, escribe por evasión y viaja de chiripa.

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