La República Popular y Democrática de Corea –la primera dinastía comunista de la historia– es la capital mundial de las apariencias. Ha invertido millones de dólares en sostener una imagen amenazante para Occidente pero recibe ayuda de la ONU para alimentar a su población. Su economía está sumergida en la ilegalidad.

Kim Jong Un se parece a su padre y a su abuelo, sus antecesores en el trono, pero no es igual. El joven jefe de Estado norcoreano habilitó la llegada de empresas extranjeras en varios rubros: turismo, electrónica, telecomunicaciones, metalmecánica, alimentación y energía, entre otros.

En 2013 invitaron a empresarios de todo el mundo a Pyongyang para mostrarles las “nuevas oportunidades” y muchos aceptaron el convite, como el presidente de Google, Eric Schmidt. Hasta ahora, son 200 las empresas chinas que están a la cabeza de la inversión extranjera directa con sus apuestas mineras. Le siguen algunas corporaciones egipcias que ofrecen Internet y telefonía.

El sistema agrícola norcoreano fue reformado en 2012 para optimizar el rendimiento del escaso 15 por ciento de territorio cultivable del país. El Estado hasta ese momento lo decidía todo: tipos de cultivo, fecha de siembra y organización de la cosecha. Pero a partir de ese año permitieron que la mitad de la tierra la administraran los agricultores para consumo propio o para comercialización dentro de la frontera: nacía la idea de un mercado interno.

El millón y medio de integrantes de las Fuerzas Armadas suele participar en el trabajo agrícola y cada abril van en masa a cosechar, junto con cientos de miles de civiles. Desde los altoparlantes en las plantaciones los alientan al grito de “¡Superemos al mundo! ¡Todos a la cosecha!”.

Un oficial vigila una estación deshabitada. Foto: Daniel Wizenberg

Un oficial vigila una estación deshabitada. Foto: Daniel Wizenberg

El esfuerzo no es suficiente. La producción no cubre las necesidades del país: el Programa Mundial de Alimentación de la ONU destina a Corea del Norte 120 millones de dólares cada año. Una cooperación humanitaria que genera polémica en la comunidad internacional, los alimentos son distribuidos por el gobierno y no por las Naciones Unidas.

Mientras que a partir de 2012 la ayuda aumentó un 10 por ciento por año, desde el Parlamento de Corea del Sur se denuncia que el régimen importaría 645 millones de dólares en bienes de lujo y Kim III multiplica su presupuesto militar.

Corea del Norte exporta armas, piezas metalmecánicas, productos farmacológicos, zapatos, textiles, pescados, carbón, hierro, oro, piedra caliza, grafito, ginseng y hongos: un total de 2500 millones de dólares por año ingresan por exportaciones. Además, recibe remesas de norcoreanos en el exterior por 200 millones de dólares. Por otro lado, importa por un valor de 3500 millones de dólares. Gasta 5000 millones de dólares de su presupuesto militar. Los números no cierran: 2700 millones de ingresos contra 8500 de gastos.


Sin China no hay Corea del Norte. Por allí sale el comercio legal y gran parte del ilegal. A través de China llegan apoyo político y también advertencias cuando algún
Líder Supremo se pasa de la raya. Al caer la Unión Soviética, los países que dependían de Moscú debieron buscar otro patrocinador principal para huir del bloqueo comercial impuesto por Estados Unidos. Así como Cuba lo encontró en Venezuela, Corea del Norte lo halló en China. Desde el gigante rojo llega el 60 por ciento de los alimentos y la energía. El saldo comercial es de 1250 millones de dólares a favor de China.

Sin China no hay Corea del Norte.

Lo que nutre al país de los Kim es el contrabando internacional. Los incidentes que evidencian esta red no declarada de la economía son incontables.

 

Pasajeros dentro de un trolebús en Corea del Norte. Foto: Daniel Wizenberg

Pasajeros dentro de un trolebús en Corea del Norte. Foto: Daniel Wizenberg

El cuerpo diplomático norcoreano en Perú fue denunciado por viajar a Cuba, desde donde iban a partir hacia su país cargados de maletas con centenares de botellas de ron y miles de habanos. En 2011 se acusó a dos empleados de la Embajada de Corea del Norte en la India de contrabandear bienes de lujo por un millón de dólares. En 2013, en Mongolia, dos ciudadanos de Pyongyang cayeron presos por comerciar toneladas de crema para el cuerpo.

Lo que nutre al país de los Kim es el contrabando internacional.

En mayo de 2016 la Oficina de la Fiscalía Suprema de Seúl arrestó a veintitrés desertores norcoreanos y chinos sospechosos de haber introducido drogas procedentes de Corea del Norte en Corea del Sur, uno más de los 77 incidentes de este tipo desde 1976.

Se cree que desde la década del 70 hay en el cordón montañoso de Hamkyung, en Corea del Norte, grandes granjas de opio: la fantasmal Ryugyong Corporation coordinaría las transacciones. Su producción de metanfetaminas habría surgido en los 90´s cuando se abrieron mercados  en Filipinas, Estados Unidos, Hong Kong, Tailandia y el oeste de África. El tráfico ilegal de drogas le reportaría al país mil millones de dólares al año.

En 2004 se detuvo a dos empleados de la embajada de Corea del Norte en Egipto por contrabandear 150 mil tabletas del fármaco clonazepam. Empleados de la embajada en Bulgaria fueron pillados con 500 mil dosis de un estimulante sintético por un valor de 7 millones de dólares. En Dinamarca, Suecia y Finlandia hubo casos similares con hachís en cápsulas. Y rumbo a Hong Kong y Corea del Sur se han traficado toneladas de Viagra.

En 2003 un alto oficial norcoreano se fue de viaje y no volvió más. Reapareció en el Senado de Estados Unidos como testigo de identidad protegida: “La heroína se fabrica en mi país y se hace en la ciudad de Chongjin: se empaqueta en cajas, cada una contiene 330 gramos y se les pone una etiqueta tailandesa porque se comercializa desde allí”. La metanfetamina es empaquetada en bloques de un kilo pero se comercializa disimulada sin ninguna etiqueta, todo eso, según el testigo, saldría por mar hacia Singapur y Hong Kong.

Los rescoldos del comunismo en Corea del Norte. Foto: Daniel Wizenberg

Los rescoldos del comunismo en Corea del Norte. Foto: Daniel Wizenberg

Con el tiempo se habría ido diversificando la producción y la comercialización. Durante la Ardua marcha el hambre hizo que cualquier dólar fuera bienvenido. En esa época creció la producción de amapolas, cuya resina sirve para producir estupefacientes. El país profesionalizó los cultivos y la producción en serie, dentro del narcotráfico del sudeste asiático la droga sintética norcoreana alcanzó alta reputación.

No solo de drogas vive el contrabando. En las últimas décadas se habrían falsificado cientos de millones de dólares y el servicio secreto de Estados Unidos calificó a los emitidos en Corea del Norte como “superbilletes”, por tratarse de las mejores falsificaciones de la historia.

El exdirector de impresión del tesoro estadounidense Robert Leuver encontró en Suiza a varios norcoreanos capacitándose y confirmó que Pyongyang tiene el mismo modelo de prensa para impresión que Estados Unidos: un Intaglio Color de fabricación suiza. Al igual que la Casa Blanca, Pyongyang ha enviado técnicos a la ciudad de Lausana, en Suiza, para aprender a manejar esos equipos: no se descarta que haya socios estratégicos en Washington.

Desde 1980 hubo al menos nueve incidentes en África que involucran a oficiales norcoreanos intentando traficar cuernos de rinoceronte y marfil. En octubre de 2012 el diplomático Kim Jong Guk fue capturado en Mozambique con 130 piezas de marfil por un valor de 36 mil dólares cada una.

Entre 100 y 160 millones de dólares al año ingresan al país fruto de la adulteración de cigarrillos, según un informe de las principales tabacaleras reunidas en la Coalición de compañías de tabaco: califican a la tierra de los Kim como el lugar de mayor producción de cigarrillos falsos del mundo. “Hay entre diez y doce fábricas de las cuales al menos seis están cerca de Pyongyang y el resto en la zona de Rajin”, dice el informe tabacalero. De ser cierto, la producción estaría destinada a la exportación, porque para el norcoreano de a pie el cigarrillo es caro y difícil de conseguir.

En los servicios de inteligencia existiría una dirección encargada de hacer el seguimiento nuclear: la Oficina 39, creada por Kim II en 1974, a través de la cual se habrían gestado operaciones financieras en el exterior, como la creación de cuentas en paraísos fiscales que supuestamente pertenecen a los Kim por alrededor de 5 mil millones de dólares.

La Oficina 39, que se especializa en reacondicionamiento bélico de equipos soviéticos, administraría el mercado bélico exportando armas convencionales como tanques, sistemas de defensa antiaérea, artillería y explosivos. Nadie puede precisar el valor de estas exportaciones y si bien se rumorea que entre los clientes hay grupos extremistas, en 2008 Corea del Norte fue eliminada de la Lista de países que patrocinan el terrorismo, elaborada por el Departamento de Estado de Estados Unidos.

El mercado alternativo de Corea del Norte es extenso. Kim Jong Un le ofrece a Occidente la oportunidad legal de reducir costos. En 2015 la firma textil australiana Rip Curl trasladó parte de su producción allí, pagó 30 dólares al mes a sus operarios norcoreanos. Los números cerraron: el margen de ganancia fue realmente un milagro coreano.

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Sobre El Autor

Daniel Wizenberg

Daniel Wizenberg (Argentina, 1989) es capaz de comer medio kilo de dulce de leche por día y parrilladas de carne sin una hoja de ensalada, con algo de culpa porque en el fondo cree que los vegetarianos tienen razón. Dejó de viajar con mate después de las dificultades que tuvo en algunas aduanas para explicar que se trataba de una infusión y no de drogas -de verdad no eran drogas-. Nació en Buenos Aires, donde estudió Ciencia Política, donde rebota cada tanto y donde, sabe, siempre empezará y terminará cualquier viaje. Escribió para Revista Anfibia, Le Monde Diplomatique, El Mundo de España y Russia Today entre otros medios. También “trabajó” en televisión y radio. En 2016 un texto suyo fue seleccionado en los Premios Gabriel García Márquez de la FNPI -debe haber sido un error- entre los diez mejores de Iberoamérica.

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