No alcanza el nombre, la historia, las encuestas ni las apuestas: para ganar hay que esforzarse de más. México lo demostró en su victoria histórica ante Alemania y Suiza en su empate también histórico frente a Brasil. Serbia le ganó por poco a Costa Rica.

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Revolución mexicana
GRUPO F

Juan Carlos Osorio, el colombiano director técnico de México, jugó apenas cinco años al fútbol y debió retirarse. Desde ese momento hace honor al título con el que en Colombia llaman a los managers, “profesor”. Es un docente más que un ex futbolista.

Pero para ser profesor hay que ser estudiante. Osorio estudió Ciencias del Ejercicio Físico y del Rendimiento Humano en Estados Unidos y Ciencias Superiores del Fútbol en la Universidad de Liverpool. Luego dirigió en las ligas de Colombia, México y Estados Unidos.

“Jugamos por el amor a ganar y no por el miedo a perder”, dijo hoy tras el match. Osorio obtuvo algunos resultados pero su consagración es este 1-0, solo el trabajo y el estudio pueden lograr que con pocos recursos se le gane a uno con todos los recursos que quiera. Es el gran problema de Latinoamérica: en la mayoría de los países los que no tienen no pueden estudiar y eso es un factor clave para que ganen los de siempre. Que sí se pueda, que sí se “llegue” es un verdadero milagro apoyado por un enorme esfuerzo. Exactamente eso explica la victoria tricolor sobre el campeón del mundo hoy.

Desde el minuto cero México fue al ataque. Dejó de lado la especulación y salió a demostrar que iba a ir a buscar el partido, que no iba a quedarse esperando en su campo. Hasta el minuto 35, fue un equipo vertical, agresivo pero apurado para definir las jugadas. Pero a los 35 Hirving “Chucky” Lozano recibió entrando al área por izquierda, advirtió que lo marcaba un jugador de ataque malo para defender como Ozil y enganchó hacia adentro, haciendo pasar al alemán de largo, se tomó su tiempo y clavó la pelota contra uno de los palos.

México 1 – Alemania 0

Posted by Revista Late on Sunday, June 17, 2018

 

México entonces bajó el ritmo, sabía que semejante vértigo es insostenible contra un equipo alemán, y empezó a economizar energía esperando un par de metros más atrás. Mantuvo, sin embargo, la presión en ofensiva.

Se dedicó a cortar el circuito de juego. Kross, el corazón del equipo germano, nunca dio tantos pases mal, en aprietos, como en este partido. El ataque alemán se topó con un equipo verde voraz. Tuvo ocasiones pero con poco espacio para definir. México de contragolpe encontró varias oportunidades con las que pudo definir el partido, pero no las aprovechó.

Mario Gomez decepcionado en el piso. En pocos áspectos México puede ganarle a Alemania, en fútbol pudo. (Foto: FIFA).

El estudio y el sacrificio pueden naturalizar un partido de fútbol y llevarlo a su noción básica: once personas contra once personas. No importó hoy que 11 de esas personas sean campeonas del mundo, jueguen en las mejores ligas, sean habitualmente mejores técnicamente o tengan mejores salarios. Al final, todo puede reducirse a una cuestión de entrega. Símbolo de esa entrega fue Rafa Marquez que hoy entró en el segundo tiempo para jugar su quinto mundial, algo que solo las leyendas de Italia, Gianlugi Buffon, y de Alemania, Lothar Mattaüs, y su compatriota Antonio Carvajal, habían conseguido en la historia.

Es la primera vez que México le gana a Alemania. No es la primera vez que un campeón del mundo pierde en un debut: ya le pasó a Argentina en Italia 1990, a Francia en el 2002 y a España en el 2014. Puede recuperarse, superar a Suecia y salir adelante como si nada hubiera pasado. Pero lo que pasó es inolvidable en un país desmadrado como México: la algarabía y el orgullo llenaron las calles de todas las ciudades. Se agrandaron, jugaron por encima de sus posibilidades y lo hicieron con alegría. Hoy los de Osorio cantaron y cantando se alegran, cielito lindo, los corazones.

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Costa Rica lo perdió por poco

GRUPO E

Fue un partido parejo. Costa Rica no había perdido ningún partido en Brasil 2014 (fue eliminado por tanda de penales) pero tampoco había pateado mucho al arco: llegó hasta cuartos de final y casi a semifinales con un juego conservador apoyado en los guantes del portero Keylor Navas, desde ese momento en el Real Madrid. En este primer partido contra Serbia, planteó otra estrategia: salió a buscarlo.

Kolarov festeja su gol (Foto: FIFA)

Lo tuvo Costa Rica en el inicio del partido. Giancarlo Gonzalez solo de cabeza abajo del arco. Pero cabeceó por arriba del arco. Luego dos jugadas serbias en donde sucedió lo de siempre: Navas las neutralizó. A los 10 minutos del primer tiempo se rompió la racha, y el arco de Costa Rica, en un tiro libre ejecutado por el zurdo Kolarov. Inatajable.

Serbia trabajó el partido con paciencia. Fue clave en ese sentido Dušan Tadić. El del Southampton se calzó el equipo al hombro. Lleva la número 10: ya tomaron nota Suiza y Brasil.

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Equipo que se duerme, empata
GRUPO E

Brasil salió a demostrar por qué es el candidato principal a quedarse con la Copa. Y así fue hasta el minuto 20 en el que Philippe Coutinho colocó en un ángulo un derechazo desde afuera del área. El gol número 37 en la historia de los mundiales para la verdeamarelha desde afuera del área, toda una especialidad. En el primer tiempo Suiza tiró una sola vez a puerta.

En el segundo tiempo los de Tité salieron confiados, como si el trámite ya estuviera resuelto. Tanto se confiaron que se fueron a dormir. Fueron dejando más y más espacios y oportunidades a Suiza. A los 10 minutos del segundo parcial los suizos ganaron comodos en el aire y Steven Zuber cabeceó a la red. Zuber es clave: participó asistiendo o convirtiendo en los últimos 6 goles que anotó Suiza. Fue la figura del partido, no solo por el gol sino por su trabajo de marca personal sobre Danilo, generador de juego brasilero.

En el segundo tiempo el partido se friccionó (Foto: FIFA)

Los ingresos de Renato Augusto por Paulinho, Firmino por Gabriel Jesús y de Fernandinho por Casemiro sirvieron para recuperar la posesión pero no para tener efectividad. Brasil pasó de tener el partido controlado al inicio del segundo tiempo a intentar ganarlo con alguna jugada heroica.

Es la primera vez desde 1978 que lo brasileros no ganan en el debut copero. Suiza, es imbatible: solo una derrota en los últimos 24 cotejos. Con la victoria de Serbia el grupo está abierto.

Los brasileros rezan antes del partido. Chicharito Hernandez, de no tan buen partido en México también se arrodilló mirando el cielo antes del pitido inicial contra Alemania. Pero no hay Dios en este juego, ni en el cielo ni en la tierra. Por eso ni Argentina, ni Brasil, ni Alemania, ni España pudieron ganar en esta primera fecha. Galeano siempre contaba un cuento en el que un hijo le preguntaba a su padre albañil:

– Pero papá. Si dios no existe ¿quién hizo el mundo?
– Tonto -dijo el obrero cabizbajo, casi en secreto- Tonto. Al mundo lo hicimos nosotros, los albañiles.

Al fútbol, también.

Sobre El Autor

Daniel Wizenberg (Argentina, 1989) es capaz de comer medio kilo de dulce de leche por día y parrilladas de carne sin una hoja de ensalada, con algo de culpa porque en el fondo cree que los vegetarianos tienen razón. Dejó de viajar con mate después de las dificultades que tuvo en algunas aduanas para explicar que se trataba de una infusión y no de drogas -de verdad no eran drogas-. Nació en Buenos Aires, donde estudió Ciencia Política, donde rebota cada tanto y donde, sabe, siempre empezará y terminará cualquier viaje. Escribió para Revista Anfibia, Le Monde Diplomatique, El Mundo de España y Russia Today entre otros medios. También “trabajó” en televisión y radio. En 2016 un texto suyo fue seleccionado en los Premios Gabriel García Márquez de la FNPI -debe haber sido un error- entre los diez mejores de Iberoamérica.

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