Francia derrotó a Croacia en la final y se coronó por segunda vez en su historia como campeón del mundo.

 

Los franceses entendieron el juego. Lo fueron entendiendo mientras lo jugaban, mejor que los otros 31 equipos.

Croacia, en un Mundial histórico, dejó todo en los siete partidos pero cometió dos errores no forzados esta vez (el gol contra en Mandzukic y la mano de Perisic) que pusieron a Francia arriba 2-1. Demasiados regalos para una final del mundo.

Al entretiempo el equipo francés se fue habiendo tirado una sola vez al arco pero con dos goles en el marcador.

Modric es un merecido ganador del Balón de Oro. Por lo que jugó, pero sobre todo por lo que hizo jugar: no fue Modric más diez (como Messi en Argentina o Cristiano en Portugal), sino Modric para diez. Hizo 2 goles en 6 partidos, pero 237 pases efectivos. Si se repasa individualmente el plantel croata, salvo 3 o 4, no juegan en grandes ligas. Modric hizo mejores a sus compañeros. Griezmann, en Francia, también reemplazó ambiciones individuales por el sacrificio para el colectivo, aunque compartiendo plantel con cracks globales.

Al final el ganador siempre tiene más o menos las mismas virtudes: un arquero seguro (Lloris lo fue, a pesar del gol que le regaló a Mandzukic), dos defensores centrales impasables, dos laterales inteligentes para el mano a mano con los punteros rivales y con algo de voluntad de ataque también; un mediocampista recuperador cleptómano, otro que distribuya bien el balón, otros dos que aporten vértigo y un centrodelantero pivot.

Francia además tuvo mucha solidaridad horizontal, la fraternité: africanos, afrodescendientes, magrebíes, blancos, musulmanes, católicos, muchos provenientes de los banlieu. El fútbol le dio una lección a la derecha de Macron y Le Pen.

Repasemos el crecimiento de Francia a partir de lo que decíamos en esta columna en cada uno de los partido de Les Bleus:

 

Partido 1: 2-1 a Australia sin nada que sobre

Los galos no estuvieron nada seguros atrás y además se mostraron lentos para las transiciones defensa-ataque. Un gol de penal de Griezmann y otro casi que de casualidad de Pogba cerca del final, alcanzaron para derrotar a los canguros, que habían empatado también con un penal cobrado gracias a la utilización de la tecnología VAR.

 
Partido 2: 1-0 a Perú sufriendo

Francia aprendió a ganar sin jugar bien: algo que hizo Italia durante toda su historia y que le alcanzó para ganar cuatro mundiales. La figura: N’Golo Kanté.

 

Partido 3: 0-0 en un pacto de no agresión con Dinamarca

La valla de Lloris en Francia terminó invicta en la primera ronda. Cuando eso sucede, no es solo el portero el responsable sino todo el sistema defensivo. Francia ha ganado el grupo de atrás para alante, pero bastante más atrás que alante. Es como si el espíritu del “catenaccio” italiano que quedó vacante tras la ausencia de la azurra lo hubiera absorbido su vecino francés.

 

Partido 4: Dura victoria 4-3 a Argentina con el despertar del atleta

En Francia se reveló Mbappé, se enchufó Griezmann, la zaga nunca se desordenó y tuvo una velocidad para hacer las transiciones de defensa a ataque muy superior a la de su rival. Los franceses no solo juegan al fútbol: son atletas. Mbappé tuvo un match consagratorio.

Partido 5: 2-0 a Uruguay demostrando tener más recursos que el rival
En la conferencia de prensa previa al choque, el Maestro Tabárez definió este deporte en pocas palabras: “básicamente el fútbol es defensa, ataque y las transiciones ataque-defensa y defensa-ataque”. Francia es fuerte en los cuatro rubros y por eso es candidata seria a quedarse con la Copa. Están tranquilos, son jóvenes pero están maduros.

 

Partido 6: 1-0 a Bélgica con jerarquía

Lloris, el arquero, no tiene nada que envidiarle al gran Courtois. Varane y Umtiti, los defensores centrales, son un privilegio. Aparte de Francia, solo España puede decir que sus dos centrales juegan uno en Barcelona y otro en Real Madrid. Kanté es el mejor recuperador de balones de la Copa, capaz de hacer el trabajo más sucio de la manera más limpia. Griezmann juega pensando como un veterano y corriendo como un adolescente. Mbappé es la gran revelación del fútbol mundial. Nada funciona verdaderamente mal en Le Bleu y casi todo está en su punto de equilibrio. Justo en junio / julio de año de Mundial, justo lo que necesita un equipo para ganar el torneo. Estar a punto en el momento indicado.

 
Partido 7: La coronación

Jugaron la final con una solidez necesaria para ser campeón. Pogba se consagró de manera inolvidable, pensando de principio a fin el partido.

La coronación tuvo la clásica épica de la lluvia y la típica payasada de la política con Putin, Macron y Grabar Kitarovic premiando a muchas personas que, si se las cruzaran en una frontera y no sobre el podio, les darían la espalda como lo hacen sus oficiales migratorios y de las fuerzas de seguridad todos los días. Y lo seguirán haciendo. El Mundial es hermoso, pero es ficción.

Sobre El Autor

Daniel Wizenberg (Argentina, 1989) es capaz de comer medio kilo de dulce de leche por día y parrilladas de carne sin una hoja de ensalada, con algo de culpa porque en el fondo cree que los vegetarianos tienen razón. Dejó de viajar con mate después de las dificultades que tuvo en algunas aduanas para explicar que se trataba de una infusión y no de drogas -de verdad no eran drogas-. Nació en Buenos Aires, donde estudió Ciencia Política, donde rebota cada tanto y donde, sabe, siempre empezará y terminará cualquier viaje. Escribió para Revista Anfibia, Le Monde Diplomatique, El Mundo de España y Russia Today entre otros medios. También “trabajó” en televisión y radio. En 2016 un texto suyo fue seleccionado en los Premios Gabriel García Márquez de la FNPI -debe haber sido un error- entre los diez mejores de Iberoamérica.

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