Palpitamos la previa de los cuatros partidos entre los 8 mejores de esta Copa del Mundo. El viernes tiene dos cruces de altísimo nivel entre equipos sudamericanos y europeos: Francia- Uruguay y Brasil-Bélgica. El sábado encuentra a Inglaterra y Croacia como candidatos a semifinales frente a Suecia y Rusia respectivamente.

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Duelo de campeones

Cuando la selección uruguaya de fútbol llegó a París para hacer efectiva su participación en los Juegos Olímpicos de 1924 se enfrentó al descrédito y al ninguneo de la prensa local. El diario “Le Temps” publicó en primera plana: “Nos apena que sean tan torpes estos jóvenes sudamericanos. Han venido de muy lejos y tendrán que regresar después del primer partido”. Los uruguayos estaban solos. La competencia empezó y el primer partido puso frente a frente a uruguayos y yugoslavos. La supuesta catástrofe era inminente.

Al final la sorpresa fue más grande: Uruguay se impuso 7-0. Ya en el segundo partido los charrúas derrotaron a Estados Unidos con un contundente 3-0 y, en el tercer juego, el onceno celeste logró golear 5-1 a los anfitriones del torneo. La semifinal contra los holandeses fue dura, pero la garra salió a flote para dejar un apretado 2-1 en favor de los sudamericanos. La final, contra Suiza, en un Stade Olympique Yves-du-Manoir absolutamente lleno, permitió a los uruguayos quedarse con el oro, después de ganar 3-0. Los franceses aplaudían, vitoreaban, lanzaban flores a los jugadores y éstos, en un gesto de agradecimiento por el apoyo recibido, empezaron a correr alrededor de la cancha para saludar a sus nuevos hinchas.

Esa fue la primera vez en la historia que se realizó lo que hoy se conoce como vuelta olímpica. En 1928 y en 1930, en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam y en el primer campeonato mundial de fútbol, organizado por ellos mismos, los uruguayos volverían a salir primeros y a celebrar de la misma manera. Así, espontáneamente, nació la popularísima vuelta olímpica, una suerte de humilde ritual que, desde entonces y a modo de gratitud con el público, practican en todas partes del mundo los deportistas vencedores de muchas disciplinas. Un invento 100% uruguayo que, 94 años después, podría replicarse en Rusia para devolver la gloria al gran paisito del sur.

Las claves: Uruguay tiene a Cavani, Suárez y una defensa férrea. Y eso le alcanza para enfrentar de igual a igual a Francia. El problema es que Cavani está en duda y si no juega, a los uruguayos solo les queda resistir y dársela a Luisito Suárez. Francia jugará un partido similar que contra Argentina, aunque un poco más friccionado. El técnico de Francia, Didier Deschamps, ha dicho: “Uruguay es un equipo sudamericano con el que es muy difícil jugar. Cuando perdimos contra Colombia (en partido amistoso antes del mundial) dije que algunas cosas debían servirnos. Y fue así ante Perú y ante Argentina. Uruguay se acerca quizás más a Perú: es sólido y agresivo”

Si Mbappe repite el nivel demostrado contra Argentina, Griezmann sostiene el mismo sacrificio para defender y atacar y el equipo en general no se desordena, Francia tiene grandes chances de llegar a semifinales.

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El viejo y el nuevo juego bonito.

Bélgica lo tiene todo menos historia. Ha demostrado tener un fútbol bueno, bonito y simple. También nos ha hecho saber que puede remontar partidos, tras levantar el 0-2 contra Japón. Es el mejor equipo de la Copa.  Pero nunca ha demostrado que puede ganarle a equipos históricos en instancias definitorias. El mundial pasado esta misma generación de jugadores se fue en cuartos de final tras perder contra Argentina. En 1986 les sucedió lo mismo en semifinales. Esta vez, este equipo que, como el conjunto francés, reúne jugadores provenientes y descendientes de los lugares más diversos del mundo, debe demostrar que además de ser un gran equipo puede hacer Historia y no ser historia.

Del otro lado, Brasil, es puro peso de camiseta. No es malo el scratch, pero puede decir, a lo Neruda, “los de antes ya no somos los mismos”. Neymar debe ser menos artista y más futbolista. Coutinho y Paulinho deben tener espacio para crear juego. William y Felipe Luis deben tener capacidad de desborde. Y la defensa debe mostrar un gran nivel para bancarse a Lukaku, Hazard, De Bruyne, Fellaini y compañía.

En el sitio The Players Tribune han logrado transformar a los deportistas en escritores. Romeo Lukaku y Paulinho han sido algunos de ellos.

Paulinho:

He jugado toda mi vida, en todo el mundo, y lo único que aprendí es que lo importante es disfrutar de tu trabajo. Tienes que irte a dormir por la noche pensando: ¡Maldición, no puedo esperar por ir a trabajar! Solo puedes jugar tu mejor fútbol en estas condiciones. Si estás jugando en el Mundial y eres miserable, ¿cuál es el objetivo?

Lukaku:

Cada juego en mi vida ha sido una Final. Cuando jugaba en el parque, era una final. Cuando jugaba durante un recreo en el jardín de infantes, era una final. Yo quería ser el mejor futbolista de la historia de Bélgica. Ese era mi objetivo. Tenía que hacerlo: porque no teníamos para comer, porque había ratas que corrían por nuestro apartamento, porque no podía ver la Liga de Campeones ni tener una  Play Station. Y no deseaba esto por mí. Saboreo este momento pensando en mi abuelo. Deseando que estuviera por aquí para ver la vida que tenemos ahora.

Las claves:  Bélgica, aunque tiene grandes defensores y un muy buen arquero, deja demasiados huecos atrás cuando se vuelca en ataque, Brasil puede aprovecharlos con la velocidad y el talento que tiene de mitad de cancha en adelante. Bélgica, en cambio, puede aprovechar una defensa brasilera estable pero no tan férrea como la que vienen de enfrentar (la japonesa). Será un match con un Brasil más conservador y una Bélgica más ofensiva: lo contrario a lo sucedido históricamente.

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Oportunidad contra batacazo

Mientras los ingleses tienen una chance histórica -transitar un camino hacia la final sin enfrentar candidatos ni campeones del mundo- Suecia buscará el batacazo, otro más tras dejar atrás a Holanda e Italia antes de la Copa (en este torneo ya ganaron el grupo en el que Alemania quedó eliminado).

También para The Players Tribune el sueco Victor Lindelöf escribió:

“Nací el 17 de julio de 1994. En Estados Unidos, en Pasadena, Italia jugaba contra Brasil en la final de la Copa del Mundo. Supongo que fue el síntoma de que me convertiría en futbolista. Solo unos años después, estaba jugando en la final de la Copa del Mundo. La que inventé entre las  dos puertas del garaje de mi casa. Unos 65,000 fanáticos estaban mirando, o al menos eso parecía en mi mente. A medida que el reloj marcaba el minuto 90, imaginaba al narrador diciendo: “La pelota llega a Lindelöf ahora. Lindelöf lo tiene …. ¡Va más allá de uno, va más allá de dos! Todavía Lindelöf …. Lindelöf tira … ¡¡¡goooooal !!! Gol para Suecia !!! 1-0 !! Suecia campeón del mundo!”.

El Mundial es un torneo en el que los profesionales vuelven a ser amateurs. Lindelöf  se imaginaba de pequeño jugando de grande una final. El Lindelöf grande juega recordándose de pequeño. Recordar es volver a pasar por el corazón. Todos los que participan vuelven al garaje o a una cancha de tierra o de barro o de cemento. Salen a la cancha, como Lukaku, pensando en el papá, la mamá, el abuelo o la abuela que los llevaba a jugar de niños. El Mundial es un negocio para la FIFA pero es un desafío para los jugadores: no lo viven como un punto de llegada sino como un retorno. Vuelven a lo que era el fútbol antes de ser un mercado.

La clave: El orden de Suecia. Inglaterra ha demostrado contra Colombia y Túnez que cuando los equipos se le meten atrás y le salen rápido sufre muchísimo. Si Suecia aprovecha eso será semifinalista. Inglaterra tiene una llave para destrabar cualquier puerta, un bombardero para destruir cualquier muralla: se apellida Kane y si los suecos le dejan un centímetro no tendrán ninguna chance de superar a los ingleses.

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Los reconstruidos

Gane quien gane será histórico. Croacia volvería a una semifinal tras la hazaña de 1998. Rusia llegaría más lejos de lo que imaginó, aunque sea local. Será un juego previsible: Croacia intentará ser vertical e irá a buscar el partido. Rusia aguantará en el fondo con dos líneas, la primera de 5 y la segunda de 4 jugadores: no será un equipo sino un autobus en su área.

Antes de la caída del muro no hubiera sorprendido a nadie que soviéticos y yugoslavos se disputen un lugar en una semifinal. Pero tras el fin de la Guerra Fría, los conflictos bélicos como la Guerra de los Balcanes y las reconfiguraciones del territorio, este duelo de cuartos de final es un triunfo de la reconstrucción.

Hay una diferencia central entre rusos y croatas. Mientras los rusos ya se dan por hechos y si quedan eliminados no pasará nada, para los croatas perder este partido significa desaprovechar una chance histórica no solo de llegar a semifinales o la final: este equipo está para campeón. Es decir, puede ganarle tranquilamente a cualquiera de los que quedan en la Copa. Sin embargo, hay un dato demoledor: España estaba en esa misma situación y Rusia la eliminó.

La clave: Las posibilidades de Modric y Rakitic de filtrar balones y encontrar metros para tirar de media distancia. Rusia ha hecho un desgaste físico enorme frente a España, si logra resistir físicamente y aprovechar la localía puede ganarlo con algún pelotazo que pesque el gigante Dzyuba arriba.

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