Porque la pelota nos LATE y, auspiciados por el mundial de fútbol que se viene encima, empezamos con una serie de textos muy diversos, escritos con mucho rigor y sobrada afición, todo en torno al deporte más popular del mundo.

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Argentina ya ganó el mundial… pero el de la evasión de impuestos. El negocio del fútbol internacional se presta a todo tipo de triangulaciones y maniobras con el fin de ocultar el movimiento de dinero.

Este es un fragmento -adaptado del Capítulo 8- del libro que escribieron Santiago O´Donnell y Tomás Lukim: Argenpapers, editado por Pengüin Random House. Uno de nuestros editores, Daniel Wizenberg, participó en la investigación.

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Mossack Fonseca, la agencia panameña de la que se filtraron todos sus papeles  y registros, se especializó en el mercado del fútbol: una parte importante de los apellidos argentinos que aparecen en esta megafiltración está vinculada con ese mundo. Desde la FIFA hasta las asociaciones nacionales pasando por la televisión, los jugadores y los representantes.

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Los Panamá Papers

Cuando le pidieron explicaciones sobre su presencia en los Panamá Papers, el presidente argentino Mauricio Macri responsabilizó a su padre, Franco Macri. Una estrategia similar desplegó el astro del fútbol mundial Lionel Messi durante un juicio en España donde fue condenado por evasión fiscal: “Si mi padre me dice que debo firmar, lo hago con los ojos cerrados”, aseguró en la causa iniciada por las maniobras desplegadas a través de una red de sociedades en Belice, Uruguay, Suiza y Reino Unido para ocultarle a la hacienda española los ingresos generados por sus derechos de imagen.

Messi entrando a los tribunales de Cataluña (WikiMedia Commons)

El objetivo era minimizar de manera ilegal la carga tributaria. El crack de la selección argentina fue sentenciado a 21 meses de prisión —no fueron de cumplimiento efectivo— y una multa de 2.093.000 euros en una decisión que fue confirmada a finales de mayo de 2017 por el máximo tribunal español. A diferencia de Macri, Messi no logró desvincularse de las investigaciones judiciales apuntando a su padre. “No resulta acomodado a lógica admitir que quien percibe importantes ingresos ignore el deber de tributar por ello”, escribieron en el fallo de 111 páginas los jueces que confirmaron la sentencia al destacar que “cualquiera que fuera su ingenuidad, las actuaciones que indican que interviene personalmente, y no solamente estampando su firma en documentos, revelan su plena conciencia de que ese camino llevaba inexorablemente al insolidario resultado de la defraudación fiscal”.

Aquella investigación judicial comenzó el 13 de junio de 2014, cuando un fiscal de Barcelona querelló a Lionel y su padre Horacio por lo que entonces fue presentado como un presunto fraude fiscal estimado en 4.016.000 euros entre 2007 y 2009, por los pagos correspondientes a los derechos de imagen del futbolista abonados por firmas como Adidas, Danone, Banco Sabadell, Konami, Air Europa, Telefónica y Pepsi, entre otras multinacionales. Los Panama Papers revelaron que al día siguiente de la denuncia de la fiscalía de Barcelona, el 14 de junio de 2014, Mossack Fonseca recibió un pedido desde un intermediario uruguayo para convertirse en el “agente residente” de Mega Star Enterprises y Leegreg Corporation, dos nuevas sociedades panameñas directamente vinculadas con los Messi y sus asesores fiscales.

Los archivos referidos al trámite confirman que los dueños de la primera empresa offshore son los Messi. Padre e hijo firmaron de puño y letra un documento solicitado por Mossack Fonseca. “Nosotros, Jorge Horacio y Lionel Andrés Messi, por este medio les manifestamos que, en virtud de que ustedes proporcionan directores/dignatarios para la compañía Mega Star Enterprises convenimos en indemnizarlos con respecto a todos los reclamos, requerimientos, acciones, litigios, procesos, costos y gastos, cualesquiera que fueren, que sean incurridos o pagaderos por parte de ustedes respecto a o como resultado del hecho de que cualquier miembro o empleado o asociado de su compañía, o por motivo o como consecuencia de cualquier acto o decisión tomada por cualquiera de dichas personas o compañías en relación con el manejo y/o administración de la citada compañía”, recoge el documento que los panameños solicitaban firmar a la mayoría de los beneficiarios finales de las empresas que administraban. Los mismos papeles están disponibles para Leegreg Corporation, que hasta ahora no había sido identificada en ninguna de las investigaciones periodísticas publicadas por quienes trabajaron con la base de datos para el proyecto original de los Panamá Papers coordinado por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación. La empresa, según muestran cartas y actas, estaba controlada por Iñigo de Loyola Juárez Gómez, el abogado de Messi.

“La sociedad panameña a que se refieren dichas informaciones es una compañía totalmente inactiva, que jamás tuvo fondos ni cuentas corrientes abiertas”, aseguró el futbolista apenas estalló el escándalo. El comunicado emitido por la familia explicaba que Mega Star Enterprises “deriva de la antigua estructura societaria diseñada por los anteriores asesores fiscales de la familia Messi” y rechazaban que se tratara de un nuevo esquema montado para evadir. “La familia Messi desea dejar claro que Lionel Messi no ha llevado a cabo ninguno de los actos que se le imputan en ellas, siendo falsas e injuriosas las acusaciones de haber diseñado una nueva trama de evasión fiscal e, incluso, de crear una red de blanqueo de capitales”, señalaba el texto difundido durante el mes de abril de 2016.

Tanto Mega Star como Leegreg nacieron en 2012 y son controladas por acciones al portador. Como las empresas recién pasaron a ser administradas por Mossack Fonseca un año después, no es posible determinar con precisión cuándo fue que los Messi y sus letrados ingresaron en esas sociedades. Los Panama Papers permiten conocer la historia conjunta de esas offshore a partir de junio de 2014, cuando comenzaba la demanda por evasión contra el futbolista. Llegaron a Mossack Fonseca a través del estudio uruguayo Abreu, Abreu & Ferrés, que fueron los mismos intermediarios encargados del montaje de la uruguaya Jenbril S.A., la titular exclusiva de los derechos de imagen del jugador, empresa que la fiscalía española describió como clave en la maniobra de evasión de Messi.

Los registros de los mayoristas offshore panameños muestran que durante dos años y medio las acciones de Jenbril S.A. se mantuvieron al portador, lo cual garantiza el anonimato de sus propietarios para los reguladores y el fisco. Esa situación cambió en diciembre de 2015, cuando los uruguayos se comunicaron con Mossack Fonseca “para informarles que vamos a nominativizar las acciones de la sociedad en referencia”. Lo hicieron una vez que corroboraron con sus interlocutores que el célebre apellido no aparecería en el Registro Comercial de Panamá. Los directores seguirían siendo Ricardo Samaniego, Yadira de Boutaud, Yakeline Pérez, Yenny Martínez y Hercibelle González, los prestanombres provistos por los panameños, pero el único accionista sería “Jorge Horacio Messi Pérez”. Adjunta en el e-mail iba la fotocopia de su pasaporte argentino. Lio, que había firmado la carta inicial deslindando de responsabilidad a Mossack Fonseca, ya no figuraba en los papeles oficiales. Todo quedaba a nombre del padre. En el formulario de origen de los fondos firmado por Horacio Messi en diciembre de 2015, seis meses antes de que se conociera la sentencia, el padre de Lionel tildó la casilla “Otro” y especificó que se trataba de “Business profits”, una imprecisa definición que se puede traducir como “ganancias de negocios”.

Pero la superestrella del FC Barcelona no es el único jugador presente en los Panama Papers; el francés Michel Platini o el chileno Iván Zamorano también recurrieron a los servicios de los panameños para montar sus propias estructuras offshore. Entre los argentinos se destaca la presencia del aguerrido defensor Gabriel Heinze, quien supo vestir los colores de Newell’s Old Boys, Real Madrid, Paris Saint-Germain, Roma, Manchester United y la Selección Nacional. En 2005, cuando se concretaba su llegada al fútbol inglés, adquirió la empresa Galena Mills Corp. en las Islas Vírgenes Británicas. Los documentos de Mossack Fonseca revelan que la sociedad fue utilizada por Heinze para firmar un contrato de cesión de derechos de imagen con la marca de indumentaria Puma por un millón de dólares por cinco temporadas. El mismo objetivo que Messi, pero con otra dimensión.

Gabriel Heinze consolado por Diego Maradona en el Mundial 2010. (WikiMedia Commons)

Gabriel Heinze consolado por Diego Maradona en el Mundial 2010. (WikiMedia Commons)

La offshore de Heinze tenía como beneficiaria a Ofelia Carmen del Pilar Amatta. Jubilada establecida en la santafesina ciudad de Crespo y madre del futbolista, la titular de Galena ofrece como comprobante de su domicilio una factura del servicio de televisión por cable. El contrato fue rescindido de manera anticipada a comienzos de 2008, cuando —según explican los empleados de Mossack Fonseca— “Heinze cambió de cuadro de fútbol”. Ese año el jugador pasó al Real Madrid y, como revelan los documentos circulados entre los intermediarios panameños, abrió una cuenta bancaria en el UBS de Lugano, en Suiza.

Al conocerse su presencia en el escándalo internacional, Heinze ya se había retirado y cumplía un rol destacado como director técnico de Argentinos Juniors, al que en 2017 devolvió a primera división. Consultado por el diario La Nación, Heinze aseguró que utilizaba dos contratos con la marca deportiva en sus años en la Premier League. Uno explotaba su imagen en el Reino Unido y el segundo, para el cual se creó la empresa offshore, a nivel mundial. El DT de los bichitos colorados explicó: “Un extranjero trabajando en Inglaterra sólo declara y paga impuestos por sus ingresos generados en dicho país y no por lo generado fuera de él. En Inglaterra es totalmente correcto tener dos contratos abiertos en otro lugar para explotar la imagen”. Asimismo, el futbolista aseguró que la colocación en el UBS expuesta en la filtración “consta en mi declaración jurada como corresponde”.

El racconto de los jugadores argentinos presentes en los Panama Papers alcanza para conformar un plantel de lujo y, por lo menos, inscribirse en un torneo de fútbol cinco.

Leonardo Ulloa en su paso por España (WikiMedia Commons)

Leonardo Ulloa en su paso por España (WikiMedia Commons)

Leonardo Ulloa es un delantero que jugó en varios clubes de la Argentina y fue campeón de la Premier League inglesa con el Leicester City, apareció vinculado con una offshore de su ex representante y ex propietario del Club Deportivo Castellón, uno de los equipos españoles en los que jugó. “Fue una venta de San Lorenzo a Castellón o de Castellón a Almería. No sé lo que hizo este dirigente con el dinero. Estoy en el medio porque lo hicieron con el dinero de mi pase. Hace rato que no tengo relación con ese dirigente. No estoy preocupado ni mucho menos. Espero que la justicia actúe”, explicó el futbolista entrevistado en la Rock & Pop. La empresa con la que Ulloa firmó el contrato se llama Jump Drive Sport Rights LLC. Su domicilio está Nueva York, mientras que sus accionistas eran dos sociedades en Samoa y el empresario español investigado por fraude estaba en Castellón.

Cristian Ledesma, un ex jugador de Argentinos Juniors, River, San Lorenzo y Olimpiakos de Grecia, entre otros clubes. El nombre del “Lobo” figura vinculado con una offshore en

Cristian “Lobo” Ledesma jugando para el Olimpiakos de Grecia

Bahamas llamada Proyecto S.A., domiciliada en Sudáfrica. La fecha de apertura de la sociedad en 2006 coincide con su paso de Argentinos Juniors a San Lorenzo de Almagro. La firma fue desactivada en 2012. “No lo puedo creer. Están Macri y Messi arriba de todo y me buscan a mí. Es un malentendido. No sé qué hacía mi nombre ahí”, expresó Ledesma en una entrevista con Arroban Futbol Show, un programa de TV online.

Roberto Bonano atajó en River, Rosario Central, Barcelona, la Selección Argentina, y tenía una offshore en las Islas Vírgenes Británicas. La empresa registrada en marzo de 2010 donde figura como accionista se llamó Rondal Services Ltd. y la montó con la colaboración del estudio del abogado uruguayo Víctor Paullier, el mismo que estuvo a cargo de montar la red de firmas de cartón en guaridas fiscales utilizada por el empresario argentino Alejandro Burzaco, quien protagonizó el escándalo de sobornos, fraude y lavado de dinero vinculado con la Confederación Sudamericana de Fútbol. La empresa controlada por Bonano nació en sintonía con el retiro del futbolista y el inicio de su carrera como entrenador.

A Gustavo Dezotti siempre le dijeron el “Galgo”. El delantero de la Selección Argentina que fue expulsado en la final del Mundial de 1990, figura en las bases de datos al frente de Dartel Limited, una offshore incorporada en las Islas Vírgenes Británicas en 2002. El ex jugador de Newell’s retirado en 1998 comienza a aparecer como accionista en los registros de la firma a partir de 2004.

Ricardo Giusti & friends. El ex campeón mundialista de 1986 está vinculado con dos sociedades offshore. Proveniente de las Islas Vírgenes Británicas, Quinam International Limited nació en 2006 y fue desactivada en 2009. Originaria de Panamá, Manley International Corp. fue registrada por Mossack Fonseca en 2010 y quedó inactiva en junio de 2013. En la primera, el mundialista comparte la nómina de accionistas con Claudio Marcelo Curti, representante de jugadores como Santiago Vergini, Oscar Ustari o Facundo Roncaglia.

Giusti festejando el campeonato del mundo 1986 (WikiMedia Commons)

En 2012, la AFIP (la agencia que recauda impuestos en Argentina) denunció que el pase de Roncaglia desde el torneo argentino al Calcio italiano fue “triangulada” a través de un club uruguayo para evadir impuestos. La operación no involucró a Quinam International, que para ese entonces ya había sido disuelta, pero da cuenta de una práctica extendida a la hora de diseñar las millonarias transferencias de jugadores. Para intentar restringir esos abusos en las ventas de las estrellas del fútbol local al exterior, la AFIP creó en 2012 una lista de “paraísos fiscales deportivos” donde incluyó a diez clubes que eran utilizados para triangular transferencia de jugadores: siete equipos uruguayos —Sud América, Fénix, Progreso, Bella Vista, Cerro, Rampla Juniors y Boston River—, dos chilenos —Unión San Felipe y Rangers— y el suizo Locarno. Al ser transferido de Boca a la Fiorentina en Italia, la compraventa del pase de Roncaglia hizo una escala en el club uruguayo Fénix, donde no jugó ni siquiera un minuto. En el primer tramo, de Boca a Fénix, la operación se registró por una suma cercana a los 300.000 dólares, y el cruce del Atlántico tuvo un valor aproximado de 3 millones de dólares.

La esquemática operatoria ejemplificada con Roncaglia es una práctica habitual diseñada para minimizar el pago de impuestos del jugador, su representante y el dueño de los derechos económicos, y fugar divisas, ya que incluso cuando el deportista pasa de un club local a otro se realizan pagos a equipos de otros países o se abonan comisiones a intermediarios fantasma que generalmente están radicados en guaridas fiscales. El otro emprendimiento offshore donde participó el campeón mundialista, Manley International Corp., contó con la intermediación del estudio de abogados uruguayo Moratorio, Rodríguez Teodoro, Borrás & Asoc. Los Panama Papers muestran que esa sociedad panameña quedó conformada con tres rosarinos. El presidente es Daniel Juan Luis Luzzi, representante del director técnico de Rosario Central, Paolo Montero, entre otros; como secretario figura César Fabián “Chelito” Delgado, el ex wing canalla y de la selección de Bielsa, y como tesorero aparece el “Gringo” Giusti.

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“Yo pensé: de todos mis amigos, ¿cuál era el más vivo, el más desconfiado, el más acostumbrado a toda esta cosa de las trampas? Justo uno que se había hecho de una buena posición económica en el fútbol; uno que arrancó de una posición humilde en la vida… Me pareció que resumía todas esas cualidades… Es abogado y escribano, pero arrancó de una familia de clase media baja. Entonces, es un tipo que tiene una vida de mucha riqueza, en términos de evolución, de conocimiento, de mucha calle. Lo conozco, la confianza viene de que yo juego al fútbol con él desde los 18 años. Jugamos juntos en el mismo equipo durante veiticinco años… Hay una enorme confianza. Y, tal vez, te aseguro, sea uno de los mejores nombramientos que he hecho”, explicó Mauricio Macri al referirse a la designación de su amigo Gustavo Arribas al frente de la Agencia Federal de Inteligencia. Tan estrecho era el vínculo que, cuando Macri se mudó a la Quinta de Olivos, Arribas pasó a vivir en el histórico departamento del mandatario en Barrio Parque. Pero el Presidente y el jefe de los servicios de inteligencia no sólo comparten una historia vinculada con el fútbol y la vivienda, sino también su pasión por el mundo offshore.

Macri le toma juramento a Arribas como jefe del servicio de inteligencia argentino. (WikiMedia Commons)

A diferencia de Macri, Arribas no figura en los Panama Papers. En el calor de las búsquedas realizadas en los márgenes de la filtración por los periodistas sin acceso a las bases de datos montadas por ICIJ, el nombre Gustavo Arribas fue vinculado con La Veneziana Corp., una sociedad que fue registrada el 17 de abril de 2009 en el estado de Nueva York. Sin embargo, Arribas aseguró que no tenía ninguna relación con esa firma y durante una interpelación realizada en el Senado se desligó al señalar que “parece que hay una persona en el directorio que tiene mi nombre, debe ser un homónimo”. Quien sí está entre los archivos de Mossack Fonseca es Fernando Hidalgo, uno de sus dos socios en la agencia HAZ Sport, dedicada a la intermediación en la venta de jugadores sudamericanos a Europa, en la que el jefe de los espías amasó su fortuna. La H por Hidalgo, la A por Arribas y la Z corresponde al empresario deportivo de origen israelí Phinas Zahavi. La empresa de la tríada HAZ protagonizó la venta de Carlos Tévez de Boca Juniors al Corinthians de San Pablo, mientras Macri era el presidente del club de la ribera. El pago realizado por una empresa radicada en las Islas Vírgenes Británicas, y sospechada de mantener vínculos con la mafia rusa, provino de la sede de un banco estadounidense en Canadá, mientras que los intermediarios cobraron su millonaria comisión a través de una empresa radicada en Gibraltar, HAZ Football World Wide Limited. La operación se realizó en simultáneo con el pase al club paulista de Javier Mascherano de River y Sebastián Domínguez de Newell’s.

El nombre de Hidalgo aparece en la megafiltración asociado con la offshore Top Players Agency Corp. La firma fue creada en Panamá con directores de paja y control a través de acciones al portador. Nació el 25 de octubre de 2007 y quedó desactivada el 24 de enero de 2013. El empresario era el beneficiario de un poder que le permitía controlar la empresa sin necesidad de figurar en los documentos oficiales. Los archivos filtrados muestran que al pedido de creación de una offshore panameña, los intermediarios uruguayos contratados por el empresario solicitaron la apertura de una cuenta bancaria en el Clariden Leu de Suiza. Los documentos están firmados, pero Hidalgo tampoco figura en ellos. La colocación bancaria era administrada a través de un poder especial emitido a nombre de otra firma panameña denominada Millenia Asset Management, que ofrece al holding suizo la dirección de los intermediarios uruguayos de Moratorio, Rodríguez Teodoro, Borrás & Asociados en Montevideo. A lo largo de ese período, el vínculo comercial entre Hidalgo y Arribas se mantenía en pie. Pero al conocerse la historia, los voceros de Arribas en la AFI hicieron saber que “las operaciones que Hidalgo haya desarrollado a través de Top Players Agency Corp. corresponden a negocios individuales”.

En una de sus habituales revisiones de antecedentes sobre los beneficiarios finales de las empresas donde figuraba como agente registrado, el bufete panameño se detuvo ante un artículo publicado en 2004 por el diario argentino PáginaI12. El texto que llamó la atención de Mossack Fonseca remarcaba que Hidalgo había sido denunciado por administración fraudulenta por el empresario del fútbol Gustavo Mascardi, otro intermediario vinculado con operaciones de compraventa de jugadores. “Es preciso anotar que cuando Hidalgo ingresó a la empresa, poseía un automóvil Fiat 600 y luego de ese momento comenzó a cambiar sus autos a modelos cada vez más costosos, a un ritmo difícil de sostener para un asalariado. Comenzaron las interminables compras de relojes, lentes, ropas de costos normalmente inaccesibles, lo cual obviamente causó, como mínimo, curiosidad entre los demás empleados de la empresa”, señalaba la causa judicial citada en la nota. Nada de eso impidió que siguieran haciendo negocios con el argentino.

Tres meses después de que Top Players Agency Corp. fuera dada de baja, Hidalgo y Arribas, radicado por entonces en Brasil, se desvincularon. El primero quedó al frente de la pata argentina del negocio, mientras que el segundo retuvo la ramificación brasileña. En el artículo de PáginaI12, el periodista Gustavo Veiga cuenta que, a lo largo de la extensa geografía brasileña, Arribas negoció traspasos de futbolistas con Cruzeiro de Belo Horizonte, Atlético Paranaense de Curitiba, Inter de Porto Alegre, Botafogo de Río de Janeiro, Juventude de Caxias do Sul, Guaraní de Campinas y Santos, entre otros. En la misma medida se vinculó con empresarios de dudosa reputación, como el iraní Kia Joorabchian y su socio, el magnate ruso Boris Berezovsky, quienes a través de la empresa MSI encabezaron la compraventa de Tévez. En 2007, este último empresario fue declarado culpable de desfalco masivo en ausencia por la Justicia de Moscú. El 23 de marzo de 2013 apareció ahorcado en Londres.

El periodista cuenta que Arribas se presentaba en algunas negociaciones como inversor a nombre del Deportivo Maldonado, club que utilizaba como plataforma para la triangulación en la venta de jugadores brasileños a distintos equipos de la periferia europea. También operaba con el Locarno de Suiza, otro equipo pantalla por el que hicieron una escala financiera decenas de futbolistas argentinos y que controla su ex socio Zahavi. El 29 de agosto de 2006, River le vendió distintos porcentajes correspondientes a los pases de Gonzalo Higuaín, Fernando Belluschi, Augusto Fernández, Mateo Musacchio y Juan Antonio, a cambio de 13 millones de dólares. “Zahavi vino al club con Fernando Hidalgo y Gustavo Arribas”, explicó en ese momento José María Aguilar, el ex presidente riverplatense.

Los lazos comerciales del director de la AFI también incluyeron a dirigentes futbolísticos devenidos en políticos: el senador Zezé Perrella del PDT, ex presidente del club Cruzeiro, y André Sánchez, diputado federal del PT investigado por corrupción pasiva en la causa Lava Jato. En esa misma investigación quedó involucrado Arribas. La primicia la tuvo el periodista del diario La Nación, Hugo Alconada Mon, quien contó cómo uno de los arrepentidos en la megacausa brasileña, el operador financiero de Odebrecht, Leonardo Meirelles, aseguraba haber realizado transferencias bancarias a favor del argentino: “Estoy seguro de que Arribas recibió dinero”. Detalló que habrían sido al menos 850.000 dólares distribuidos en diez giros realizados a una cuenta bancaria en Suiza. El jefe de los espías presentó una contradenuncia por “falso testimonio” y “cohecho”. Adalid de la lucha contra la corrupción y miembro fundador de la alianza política que consagró a Macri en la Casa Rosada, la diputada Elisa Carrió había sido la primera en denunciar a Arribas cuando se conoció la acusación.

La causa recayó en el juez federal Canicoba Corral, quien emitió un sobreseimiento exprés para Arribas: “No sería soborno, salvo que se pruebe que fue por interpósita persona, porque es para funcionarios públicos, no para los particulares. En los ciudadanos comunes podrá ser reprochable desde el punto de vista ético, sin ninguna duda, pero no sería delito”, indicó el magistrado en su decisión.

La entrada de la FIFA en Zurich. (WikiMedia Commons)

Sobre El Autor

Tomas Lukin y Santiago O´Donnell son los autores de Argenpapers. Revelan quiénes son los políticos, los empresarios y las celebridades argentinas que tienen firmas en paraísos fiscales, y qué es lo que buscan esconder en ellos.

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